Arte

Brancusi: sutileza y rotundidad.

26 Abril 2022

Aprovechando nuestro viaje a París, con motivo de la Feria Maison & Objet, volví al Atelier Brancusi para visitarlo esta vez con Albert. Quería compartir con él el enorme privilegio de entrar en la intimidad del estudio de un artista que, a pesar de que ya no está, conserva intactos su legado y su magia.

La recreación del atelier de Constantin Brancusi, realizada por el arquitecto Renzo Piano y adjunto al Centro Pompidou, no sólo es una réplica muy honesta del taller que el artista tenía en Montparnasse sinó una obra de arte en sí mismo. Más allá de situarnos en su escenario, la visita nos permitió apreciar y comentar un centenar de obras, entre esculturas y pedestales, totalmente integradas en el espacio. Este intangible se debe al esmero con el que el artista concebía sus “grupos móviles”, estudiando la distancia exacta entre piezas para que funcionaran como unidad armónica.

Lo que me llama más la atención de la obra de Brancusi es que sus piezas, a pesar de ser delicadas, son eminentemente masculinas. Lo son tanto por las formas simples y primitivas -su obra estaba claramente influenciada por el arte primitivo, sobre todo africano- como por los materiales que utiliza. La piedra caliza, el mármol, la madera maciza, el yeso y el bronce son sus cinco elementos. Y no sólo se trata de la materia prima que elige, también del respeto con el que la trabaja porque Brancusi se rinde a la esencia de los materiales, los interpreta y modela de una forma muy natural, sin demasiada figuración.

Esta forma de trabajar sutilmente los materiales y la aparente simplicidad formal, ajena a los adornos y florituras, se observa tanto en los bloques de madera robusta como en las piezas más sofisticadas, como los elegantes rostros representados con cuatro trazos que dibujan las cejas, ojos, nariz y boca.

Como arquitecto, Albert disfrutó también de la oportunidad de ver el espacio interior del artista, cómo la luz incidía en él y las herramientas que el mismo Brancusi creaba con diseños ergonómicos que se adaptaban a su mano. El resultado de tanta precisión es un estilo muy personal, coherente y lleno de autenticidad, cuyas formas  orgánicas, depuradas y geométricas no solo influenciaron a otros artistas como Jean Arp o Henry Moore, sino que se siguen replicando hoy en día en muchos diseños y en la decoración de interiores.