Con la llegada del otoño apetece más estar en casa y disfrutar de ella. Incluso cuando se viaja. Esta sensación es la que ofrece el hotel sueco ETT HEM cuyo nombre significa, precisamente, “un hogar”. Después de alojarnos en él podemos confirmar que consigue su propósito de, tal como anuncia su web, ser un hotel “para quienes buscan algo más personal que un hotel de lujo”.
Para nosotros es un hotel que redefine el concepto de hospitalidad porque ofrece una experiencia distinta, que denota personalidad. Lo que más nos sorprendió fue la flexibilidad, porque todos los servicios pueden tener lugar en cualquiera de los espacios comunes del hotel y en cualquier momento. En el momento del check in, el huésped es invitado a sentirse como en casa y a utilizar las estancias según sus necesidades o deseos, ya sea cenar en la biblioteca o desayunar en el invernadero.
Hacía mucho tiempo que deseábamos alojarnos en este hotel situado en una zona residencial y tranquila cercana al centro de Estocolmo. Sentíamos mucha curiosidad por descubrir cómo la diseñadora de interiores británica Ilse Crawford había reconvertido una vivienda particular de 1910 en un hotel, que ya intuíamos que iría más allá de lo convencional.
Para empezar, el hotel está repartido entre dos casas adosadas de estilo Arts & Crafts escandinavo. En el interior, los diferentes espacios están habitados por objetos y obras de arte que aportan distinción y calidez a los diferentes espacios. Todos ellos, sin excepción, invitan a la conversación, al relax, a la inspiración, a la intimidad, al bienestar y al placer.
Los detalles hablan por sí solos en ETT HEM, como la guitarra que se insinúa, el aroma sensual, la decoración musical y las velas encendidas como marca la tradición nórdica. La luz, igual que las telas y el mobiliario, nos parecieron estar delicadamente pensadas y ejecutadas. Esto nos llamó la atención por la mezcla de estilos combinados con gracia e incluso un cierto desorden que, curiosamente, no rompe la armonía. Igual que el uso libre del color ya que los espacios no son monocromos y, sin embargo, aportan serenidad.
De ETT HEM nos llevamos la experiencia global y muchas notas mentales que viajan de regreso a casa con nosotros, así como las fotos que compartimos. Y, sobre todo, la sensación de habernos sentido como en casa, con la ilusión añadida de estar en un hotel.